Según la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo creada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU): «El desarrollo sostenible satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras, garantizando un equilibrio entre el crecimiento y la protección del medio ambiente».
De todas las políticas e iniciativas que se están llevando a cabo actualmente, debemos destacar el plan de acción de economía circular aprobado por la Comisión Europea, que establece realizar un uso más eficiente de los recursos, minimizando los que se consumen y reincorporándolos a un nuevo proceso productivo.
El propio concepto de prefabricado, como variante industrializada de la construcción en hormigón, ofrece una serie de características de partida que permiten asegurar que habrá una mejor adaptación a las exigencias de este modelo de economía circular:
Asimismo, también resaltamos la capacidad del hormigón como material idóneo para aprovechar residuos procedentes de numerosas fuentes (adiciones sustitutivas del cemento, uso de áridos reciclados, etc.).
Coexisten distintas herramientas que le permiten a los fabricantes de productos de construcción demostrar su adecuación a las exigencias en materia de sostenibilidad, especialmente en la vertiente medioambiental. Es el caso de los Sistemas de Gestión Ambiental certificados de acuerdo a la norma ISO 14001, que ofrecen la posibilidad de sistematizar de manera sencilla, los aspectos ambientales que se generan en cada una de las actividades que se desarrollan en una organización, además de promover la protección ambiental y la prevención de la contaminación desde un punto de vista de equilibrio con los aspectos socioeconómicos.
Pero ante todo deben destacarse las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) cuya finalidad es aportar información cuantitativa de los impactos ambientales que comporta un producto o servicio a lo largo de su ciclo de vida.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una iniciativa impulsada por la ONU para “poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo”. Y nacen para dar continuidad a los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) del año 2000.
Para comprender la importancia de los objetivos de sostenibilidad tenemos que remontarnos unos años atrás. En el año 2000, casi 200 países firmaron la Declaración del Milenio. Una cita histórica en la que las naciones se comprometían a cumplir los llamados ODM. Unos objetivos que se concretaban en 8 claves para reducir la pobreza extrema y el hambre a la mitad, promover la igualdad de género y reducir la mortalidad infantil.
Unos años después y tras numerosos debates, en 2015, los ODM fueron absorbidos por un proyecto más ambicioso, cuyo objetivo es “poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que para el 2030 todas las personas disfruten de paz y prosperidad”. Así es como los 8 ODM se convierten en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, también llamados los ODS por sus siglas, y nace la Agenda 2030.
La aprobación de estos nuevos objetivos puso de manifiesto la necesidad de trabajar de forma colaborativa, fomentando alianzas público-privadas entre diferentes empresas, sectores y organismos públicos. Siendo conscientes del papel destacado que tiene el sector energético para afrontar este reto global, en Repsol decidimos multiplicar los esfuerzos que ya veníamos haciendo y que reflejamos cada año en nuestro Informe ODS.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible suponen un gran compromiso internacional. Estos son los pilares estratégicos en los que se apoya cada uno de los 17 ODS:
De los 17 objetivos que se derivan de la llamada Agenda 2030, hay varios que tienen una influencia directa con la construcción y las infraestructuras, y en los cuales la construcción industrializada puede contribuir positivamente:
6.- Agua limpia y saneamiento: asegurar el acceso universal al agua potable y proporcionar instalaciones sanitarias adecuadas para mantener una correcta higiene.
7.- Energía asequible y no contaminante: mejorar la productividad energética, invirtiendo en fuentes de energía no contaminante.
9.- Industria, innovación e infraestructura: reducir la brecha digital y promover industrias sostenibles, aumentando la inversión en investigación e innovación.
11.- Ciudades y comunidades sostenibles: garantizar el acceso a viviendas seguras e invertir en transporte público y en gestión urbana.
El cambio climático, el calentamiento global, el efecto invernadero, el agotamiento de los recursos renovables, etc. son realidades que han provocado un cambio de mentalidad en la sociedad sobre cómo tratar la producción y consumo de energía y las emisiones de CO2 que se vierten a la atmósfera.
Como ventajas principales del reciclaje del hormigón se sitúan el ahorro de los costes en transporte, el ahorro de espacios en vertederos y la disminución de la huella medioambiental al reducirse la contaminación provocada por los desechos de demoliciones, además de la disminución de la demanda de la extracción de áridos nuevos en cantera.
ARENZANA SOLUCIONES PREFABRICADAS, utiliza en la fabricación de los hormigones de sus prefabricados entre un 3/5% de áridos reciclados procedentes del propio escombro de hormigón sobrante de la empresa.